Ídolos del Siglo XXI: cómo el rap se convirtió en el nuevo rock

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“We culture. Rap is the new rock ‘n’ roll, we the rockstars.”

El rock siempre fue más que solos de guitarra, fills de batería y distorsión. Claro que son características importantes, pero al mismo tiempo son inherentes al concepto de rock como algo más trascendental que un género musical: una contracultura popular de exceso, energía y deificación.

Pasaron los años y, como una imagen cuasi erótica de Jimmy Page a medio solo deteriorada por el tiempo, se desvaneció la popularidad masiva del rock. Factores como la contracultura del punk, el boom de la música disco y el fin de actos legendarios fueron definitivos. El rock como tal, se fragmentó en decenas de subgéneros prolíficos que siguen vivos, pero la idea del exceso absurdo y la deificación de artistas con autoretratos musicales que los respalden como íconos religiosos se perdió y aunque hoy eso existe, los nuevos rockstars son los ídolos en el mundo del hip hop y rap: los GOAT (slang para calificar talento, acrónimo de Greatest of All Time).

Jimmy Page

La relación entre rap y rock no es nueva y pasajera, es una tan auténtica y duradera como el mejor matrimonio. La historia del rock es una de apropiación, específicamente del blues. El género predominantemente blanco existe gracias a las espirituales canciones afroamericanas que surgieron del sur de Estados Unidos a principios del siglo XX. Es más que adecuado que el hip hop y el rap aparecieran de manera similar. En los 70, DJs como Afrika Bambaataa y Grandmaster Flash hicieron historia al introducir sampling al hip hop (tomar fragmentos de canciones para reutilizarse como instrumentos o partes de otra), mucho de lo que se empezó a samplear era rock por cuestiones como rítmica, energía y la profunda conexión entre ambos mundos (rebeldía es un sinónimo importante). Para cuando llegó la era dorada del hip hop en los 80 y principios de los 90, la relación entre estos dos géneros era popular e incuestionable. Un gran ejemplo es el legado de Rick Rubin como cofundador de Def Jam, una de las disqueras más influyentes y relevantes en la historia de la música urbana.

GRANDMASTER FLASH rap

Cuando Kanye West declaró en su emblemática primera entrevista con Zane Lowe que los raperos son los nuevos rockstars, la respuesta de muchas personas fue intentar desacreditarlo como una celebridad ignorante y egocéntrica, cuando Kanye sabe, -mejor que muchos ya que él empezó exclusivamente como productor-, que esto no es algo que se dio de manera espontánea y sinsentido. Decir que “rap is the new rock ‘n’ roll” es una observación que tiene fundamentos históricos y fuertes argumentos para defenderse en el presente.
Incluso, en una entrevista con TODAY de NBC en 1993, David Bowie explicó por qué creía que los únicos artistas creativos en la industria estaban en el mundo del rap y hip hop: “The quality and significance of the social message has moved very much to the black and Hispanic market, and that’s where the new force of music is coming from. With black music, there’s a very strong social point to make. There’s a means of discovery and a purpose.”

El boom de popularidad masiva del rock, personificado en bandas como Led Zeppelin, tiene que ver con una transgresión de los valores conservadores. La sexualidad animal que emanan este tipo de bandas molestó a las familias de la misma forma que un rapero cubierto de oro ofende a un republicano con líneas que glorifican al MONEY PU$$Y ALCOHOL. El género vive un momento privilegiado en la historia del consumo popular, la influencia del hip hop es contundente en géneros como R&B moderno y pop, mientras gente de todos contextos presta atención a nivel mundial. Esta estridencia de conceptos y la energía que contagia es fácil de relacionar con el rock de los 60 y 70. De igual forma, no se trata de música puramente superficial y autodestructiva, como dijo el Duke Blanco, el hip hop y los raperos tienen un sentido de propósito y protesta en un contexto social difícil que resulta en esfuerzos creativos abrumantes, como los tuvo el rock en tiempos de guerra, tensión y liberación sexual.

To Pimp a Butterfly” de Kendrick Lamar fue recibido como un clásico instantáneo de nuestros tiempos por la crítica y los fans, uno que responde brutalmente a tiempos de discriminación y sociedades políticamente correctas en un mundo que cada vez tiene menos barreras y más mezcla de razas y culturas. Tiene sentido pensar que los ídolos del rap son los nuevos rockstars. Hoy en día el rock no produce figuras mediáticas que cuenten con la misma dosis de relevancia, popularidad, exceso de personalidad y talento. Existen grandes bandas de rock en el siglo XXI, pero eso no significa que sean rockstars, parece que sus representantes con más alcance carecen de esa arrogancia carismática que tantas
notas le ha regalado a medios de música.

Kendrick lamar rap

Frases como “los Beatles son más populares que Jesús” (John Lennon) son combustible de controversia y conversación; eso hacen las estrellas, dar de qué hablar. En el rap esto está muy presente: braggadocio en las rimas y habilidad para decir cualquier cosa sin miedo a las consecuencias. Se siente como aire fresco dentro de la densa capa de hipocresía que cubre a la cultura de PC. Los nuevos ídolos son emocionantes: la ambición desmedida y voz sin filtro de Kanye West, el genio lírico y la visión social de Kendrick Lamar, la adictiva y depresiva personalidad glorificada de Future, los sentimentalismos y sensibilidad pop de Drake y hasta la excéntrica ambigüedad sexual de Young Thug. Todos son rockstars en el sentido que utilizan el alcance masivo para compartir su única y característica personalidad, de la manera más llamativa posible.

Desacreditar el valor del rap como género musical con argumentos como “samplear y jugar con instrumentos electrónicos no es hacer música” es una muestra de ignorancia hacia el trabajo que implica hacer música sobresaliente y de compleja de superioridad.

Al mismo tiempo, este rechazo es necesario para fortalecer la idea de un “rockstar”, un ídolo que genera tanta devoción como odio. Hoy, el rap es increíblemente popular, pero a diferencia de gran parte del pop y EDM, como el rock en contraste con la música popular de su tiempo, se caracteriza por mezcla de expresión creativa única y progresiva, respuesta al contexto social moderno, deificación del exceso, falta de miedo, pudor y una  sobredosis de estilo. Entre mucha crítica de puristas y detractores, Kanye West fue headliner del festival más grande del mundo en 2015: Glastonbury. Ahora comparte un legado con artistas como Robert Plant, Oasis, David Bowie, Roger Waters, Radiohead, Paul McCartney y más.

Durante su presentación, Yeezus se ganó a Inglaterra con un set de hits innegables y un escenario sin instrumentos a la vista, pues lo llenó con pura personalidad y entrega. Cerca del final del concierto, Kanye, frente a un mar de gente y banderas de decenas de países ondeando, dijo algo que se sintió consciente del paso del tiempo, auténtico y necesario, provocó uno de los momentos más dignos de un rockstar en el festival más grande del mundo:

“I’m going to say this tonight because 20 years from now, 30 years from now, 40 years from now, I might not be able to say it, but I can say it tonight… You are now watching THE GREATEST LIVING ROCK STAR ON THE PLANET.”

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