11 CONSEJOS A TOMAR EN CUENTA LA HORA DE COMPRAR UNA LAPTOP

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La compra de un ordenador portátil es una decisión de inversión muy importante. Como tal, no es uno que usted debe hacer a la ligera. A continuación se presentan 11 consejos que le ayudarán a prepararse para hacer la mejor y más informada decisión en la compra de su nueva laptop.

1: Atención a la autonomía

Una de las ventajas más evidentes de un ordenador portátil es la de poder utilizarlo donde quiera que vayamos, sin necesidad de tenerlo conectado a la red eléctrica.

Por eso, y para que no nos deje tirado en medio de una tarea importante o mientras vemos una película, uno de los consejos para comprar un ordenador portátil que nunca faltan es fijarse en la autonomía que según el fabricante es capaz de alcanzar.

Hay que tener en cuenta que tales valores se suelen corresponder a condiciones de uso normales (navegación por Internet, utilización de suites ofimáticas…) y que son muchos elementos los que repercuten en las horas que podremos utilizarlo sin cargarlo, y no solo la capacidad de la batería.

Así, si tenemos el WiFi o el Bluetooth encendidos, con el brillo de la pantalla al máximo y sin apenas apagarse en ningún momento, o si vamos a jugar  videojuegos, no es de extrañar que no alcance las horas prometidas.

Siempre puedes pasarle tú mismo al portátil alguna prueba o benchmark que te ayude a conocer su capacidad máxima (como Battery Eater Pro o Powermark), y así poder hacerte una idea aproximada.

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Los procesadores más recientes de Intel, los Intel Core de cuarta generación (Haswell) suponen un gran avance en cuanto a gestión de la energía se refiere, y no es raro encontrarnos ante portátiles capaces de resistir entre 7 y 9 horas sin recurrir al cargador.

En el mercado también encontraremos portátiles con batería integrada o extraíble, siendo posible en este último caso recurrir a una unidad adicional para seguir trabajando con él cuando se agote la batería principal.

Por otra parte, con el paso del tiempo la capacidad de carga disminuirá, como seguro que muchos habréis podido comprobar con los portátiles que tienen ya algunos años de uso. En tal caso, conviene adquirir una nueva, si el modelo nos permite intercambiarla.

2: Escoge el tamaño de pantalla ideal

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El siguiente punto a tratar en esta guía de compra de portátiles es la pantalla. La diagonal marcará el tamaño total del equipo, y actualmente los más populares son los que oscilan entre las 13,3 y 15,6 pulgadas.

Todo es cuestión de escoger el que nos resulte más cómodo para lo que buscamos. Por regla general, con uno de 13,3″ o 14″ tendremos de sobra para cualquier uso, pero si pensamos utilizarlo sobre todo en casa y no llevarlo a cuestas a todas partes, los de 15,6″ constituyen un excelente reemplazo para el ordenador de sobremesa.

Al margen, también hay equipos ultraportables con pantallas de 11″ (que se pueden quedar algo cortas para uso rutinario, eso sí) y otros de gran formato que superan las 17″ (conocidos como «portables», más que portátiles).

En todos estos casos, conviene tener en cuenta que con la ayuda de un monitor externo y un teclado y ratón los podremos utilizar en casa con la mayor comodidad posible, y despojarlos de todos estos extras cuando necesitemos moverlos de un sitio a otro.

Además, con la llegada de Windows 8, lo táctil cobra especial valor, y en muchos casos podemos escoger que la pantalla de nuestro portátil disponga de esta funcionalidad tan útil (eso sí, el precio a desembolsar será más elevado, unos 100 euros de media).

Por último, conviene fijarse en la capacidad de oscilación de la bisagra, ya que nos permitirá colocar la pantalla con un ángulo que nos resulte totalmente cómodo. Cuanto más capaz sea de inclinarse, mejor.

3: Vigila el peso y las dimensiones
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Muy unido al apartado anterior (tamaño de la pantalla) nos encontramos con el peso y las dimensiones. Los ultrabooks son el tipo de portátil más delgado y ligero, con grosores ínfimos (por debajo de los 21 mm en su parte menos fina) y pesos pluma (entre 1 y 1,5 kg, aproximadamente), lo que los convierte en los más adecuados para quienes precisen de máxima movilidad.

Si nos fijamos en los portátiles tradicionales con pantallas de 15,6″, hay de todo, pero no deberíamos valorar la compra de uno que pese más de 2,6 kg a menos que nuestro presupuesto sea limitado o no tengamos previsto moverlo fuera de casa.

4: ¿Gráficos integrados o dedicados?

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Los procesadores más recientes de Intel y AMD incorporan GPUs que rivalizan directamente con las tarjetas gráficas de gama de entrada, e incluso son capaces de igualar el rendimiento de algunos modelos de gama media.

Su mayor ventaja es que, para tareas cotidianas y que no sean especialmente exigentes, nos servirán de sobra y repercutirán tanto en un menor consumo de energía como en un peso más bajo de todo el conjunto.

En cambio, si pensamos jugar a videojuegos o llevar a cabo tareas de edición de video y foto, entonces nos compensará comprar un portátil con gráficos dedicados. Además, en este último caso suele ser posible alternar entre la gráfica dedicada e integrada con solo pulsar un botón, adaptando el rendimiento en un momento a lo que requiera una aplicación determinada.

5: Ampliabilidad y conexiones

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A la hora de comprar una laptop, también nos fijaremos en el tipo y variedad de conexiones disponibles. Lo mínimo aceptable es que cuente al menos con dos puertos USB (y a ser posible 3.0, que los distinguirás por su color azul y que son hasta diez veces más rápidos que los de tipo 2.0), mientras que en lo que a salidas de vídeo respecta (para conectar el portátil a un monitor externo o al televisor), HDMI es hoy por hoy indispensable.

En este último caso, puede que también disponga de salida DVI o VGA para una mayor compatibilidad con pantallas antiguas.

Igualmente, y aunque los portátiles actuales son capaces de conectarse a Internet de forma inalámbrica, puede que nos interese disponer de conexión Ethernet mediante cable a través de un puerto RJ-45, del que los modelos más delgados (caso de los ultrabooks) suelen prescindir u ofrecerla a través de un adaptador externo.

Para terminar, conviene informarse sobre las posibilidades de ampliación del equipo, ya que muchos portátiles incorporan la memoria RAM y el almacenamiento soldados directamente sobre la placa base y resulta muy complicado (si no imposible) aumentar su capacidad a posteriori.

6: ¿Disco SSD o HDD?

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En lo que a almacenamiento se refiere, uno de los mejores consejos para comprar un portátil es decantarse por una unidad de estado sólido (SSD) en lugar de un disco duro tradicional (HDD).

Su rendimiento es muy superior, haciendo que todo se ejecute con más fluidez y con sensación de instantaneidad, y al no estar basados en partes móviles también quedan menos expuestos a posibles daños en caso de caída. Eso sí, su capacidad es sensiblemente menor y son mucho menos asequibles, siendo lo más habitual disponer tan solo de 128 o 256 Gbytes.

Claro está que siempre podemos recurrir a un disco USB externo para que nos quepan todos nuestros archivos, pero la solución óptima vendría a ser que el portátil incluyese ambos tipos de almacenamiento: una pequeña unidad SSD en la que se instalaría el sistema operativo y las aplicaciones y otro disco HDD de gran tamaño (partiendo de unos 500 Gbytes) que haga las funciones de almacén de documentos.

Recientemente han salido al mercado las primeras unidades híbridas, la mejor opción posible pero todavía algo caras.

7: Teclado y trackpad

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Uno de los aspectos fundamentales de todo portátil es lo cómodos que nos resulten su teclado y su trackpad, ya que vamos a trabajar siempre con ellos (al menos en el primer caso, ya que en el segundo podemos recurrir a un ratón tradicional) y conviene que sean lo más ergonómicos como sea posible.

Como consejo, lo mejor es teclear durante un rato para ver qué nos parece el recorrido de las teclas, su separación y cómo de agradable nos resulta la pulsación, mientras que con el trackpad nos fijaremos en su área útil y en si tiene botones físicos o es todo de una pieza (además de comprobar si admite gestos avanzados, como por ejemplo utilizar dos dedos a la vez para desplazarnos).

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Igualmente, en muchos casos se incorporan prácticas teclas de acceso directo a las funciones multimedia más habituales (pausa, reproducción, avance…) o que sirven para controlar el brillo, apagar el WiFi y otro tipo de acciones. Su presencia siempre es un plus.

8:
Procesador y memoria RAM

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Si queremos laptop que esté a la última, los procesadores Intel Core de cuarta generación (Haswell) son la opción a escoger, aunque si nos decantamos por uno de la generación inmediatamente anterior (Ivy Bridge) también acertaremos y puede que nos ahorremos unos valiosos euros.

A grandes rasgos, los distinguiremos por su numeración, siendo la primera cifra de las cuatro de las que consta su nombre el que nos indique la generación (es decir, un 4400 sería de cuarta, y un 3400 de tercera).

Ordenados de menor a mayor rendimiento, tenemos los Intel Core i3, i5 e i7, y si buscamos un portátil asequible ya daríamos el salto a los Pentium y Celeron, con menos funciones y capacidades más limitadas que las de sus hermanos mayores.

Por su parte, el otro gran fabricante de procesadores, AMD, ofrece equivalentes que a menudo están mejor de precio. De mejor a peor tendríamos los A10, A8, A6 y A4, y las opciones destinadas a equipos de menor presupuesto estarían encuadradas en la serie E.

Si nos fijamos en la memoria RAM, el mínimo exigible son 4 Gbytes, pero si nuestro futuro portátil no admite ampliaciones más adelante, entonces conviene partir de 8 Gbytes como poco.

9: Otros aspectos a tener en cuenta

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Al margen de todos estos consejos para comprar un ordenador portátil, hay algunos aspectos generales que nos pueden resultar también de interés. Por ejemplo, y aunque cada vez están más arrinconadas, puede que convenga disponer de una unidad óptica para leer y grabar CDs y DVDs (o incluso discos Blu-ray), pero es algo que repercute negativamente en el grosor y peso del dispositivo.

Por ello, es mejor adquirir una grabadora externa que se enchufa a través del puerto USB y así conectarla solo cuando lo necesitemos (actualmente son muy asequibles, y podemos comprar una desde apenas 25 euros).

Por su parte, la calidad de construcción del equipo y los materiales empleados en su carcasa es crucial, y no solo en lo relativo a un diseño más o menos llamativo. Los de aluminio o fibra de carbono son los mejores, mientras que los de policarbonato varían mucho tanto en acabado como en robustez, en función del elegido por el fabricante.

Además, si tenemos la oportunidad es bueno ver si se calientan fácilmente o si el ventilador se dispara con demasiada asiduidad (y es que todos sabemos lo molesto que puede resultar tratar de ver una película mientras el portátil mete ruido).

10: Nuevos formatos disponibles

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Entre nuestros consejos para comprar una laptop, queremos acabar con una recapitulación de los formatos disponibles. Al portátil clásico de toda la vida se le unieron recientemente los ultrabooks (los equipos ultra-delgados que ya hemos mencionado más atrás), pero también los novedosos híbridos o convertibles, capaz de funcionar también como si de una tableta se tratase.

Los hay de muchos tipos: con pantallas que se pliegan sobre la parte trasera, capaces de esconder el teclado en su interior o que incluso permiten separar la pantalla por completo del resto del chasis.

Pueden resultar especialmente interesantes en el caso de que no dispongamos ya de una tablet y queramos tener lo mejor de ambos mundos en uno, aunque difícilmente superarán a la experiencia de ninguna de las dos máquinas por separado (al menos por el momento).

11: Conclusiones
  • Presta atención al peso y las dimensiones del equipo, sobre todo si pretendes llevarlo contigo a todas partes a diario.
  • La autonomía es fundamental, y los modelos más recientes cuentan con baterías capaces de resistir entre 7 y 9 horas como mínimo sin necesidad de cargarlas de nuevo.
  • Escoge el tamaño de pantalla que más se adecue a tus necesidades. Entre 13″ y 15,6″ se mueven la gran mayoría, mientras que los de 11″ o menos son perfectos para una plena movilidad y los de 17″ reemplazarán sin problemas a tu PC de sobremesa.
  • Si no vas a jugar a videojuegos muy complejos, tendrás suficiente con los gráficos integrados incluidos en el procesador. En caso contrario, o si tienes que editar vídeo o utilizar suites de diseño, busca un modelo con gráfica dedicada.
  • Fíjate en el número de puertos USB disponibles, y procura que al menos cuente con dos (a ser posible, USB 3.0 mejor que 2.0). Como salida de video, HDMI es irrenunciable.
  • Los discos SSD son mejores que los HDD, aunque su capacidad sea menor. Recuerda que siempre puedes recurrir a discos USB externos en caso de quedarte corto.
  • Prueba in situ el teclado y el trackpad, para ver si te parecen lo suficientemente cómodos de utilizar.
  • En cuanto a memoria RAM se refiere, parte siempre de un mínimo de 4 Gbytes, y si puedes escoger una cantidad superior a un precio razonable, lánzate. A la larga lo agradecerás.
  • Los procesadores Intel Core i3 son estupendos para la mayoría de tareas habituales, mientras que los i5 y los i7 ofrecen un rendimiento superior. A ser posible, decántate por la cuarta generación (Haswell), o en su defecto por la anterior (Ivy Bridge). Con AMD también hay mucho donde escoger, y por regla general a mejor precio que sus equivalentes de Intel.

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