32 señales reflejan que no estás hecho para tener hijos

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  • Te da miedo coger a los bebés por si te se caen.
  • Cuando finalmente aceptas coger uno en brazos, tu posición es tan forzada que puedes acabar con una contractura…
  • …y encima el niño siempre se pone a llorar.
  • Nunca sabes con qué tono debes hablar a los niños.
  • No sabes hacer esos sonidos estúpidos que, aparentemente, gustan a los bebés.
  • Cuando ves a otros hacer los sonidos estúpidos que, aparentemente, gustan a los bebés, sientes vergüenza ajena.
  • En las reuniones familiares, tus primos pequeños te ponen de los nervios.
  • Cuando el típico niño gracioso intenta interactuar contigo en el metro, le giras la cara porque te da pánico tener que devolverle el gesto o hacerle una carantoña en público.
  • El olor a vómito sigue pareciéndote desagradable.
  • Nunca te has planteado escoger a tu pareja en función al potencial que le ves como padre.
  • Estás completamente centrado en tu carrera profesional y no entra en tus planes que alguien te distraiga de ello. Tu trabajo es de lo más gratificante y sabes que tu dedicación será recompensada. Tu futuro es lo primero.
  • Se te mueren las plantas.
  • Cuando te planteas bloquear a una de tus mejores amigas en Facebook porque lo único que hace es colgar fotos de su recién nacido.
  • Sabes lo caros que son los pañales. Y SÍ, te importa.
  • No tienes ni idea sobre si Disney Channel está sintonizado en tu televisor.
  • Nunca quisiste hacer de canguro de los hijos de tus vecinos.
  • Cuando una amiga te anuncia que está embarazada y lo primero que se te escapa es un “uf, ¿En serio?”.
  • Las canciones infantiles te dan mal rollo.
  • No tienes ni idea de cuándo debería empezar a caminar un bebé.
  • Hasta que no llegan a la adolescencia, te cuesta trabajo adivinar la edad de los niños. ¿4?, ¿5?, ¿8? Todos te parecen igual.
  • Cuando ves a un niño montando un escándalo en público, cierras los ojos y agradeces que no sea tuyo…
  • …y acto seguido miras mal a sus padres porque no están haciendo nada al respecto.
  • En Instagram, le das muchos más likes a la cuenta “Adorable Animals” que a las fotos del bebé de tu compañera de universidad.
  • Alguna vez se te ha escapado un “uy, que feo” al ver un recién nacido.
  • No pillas las bromas de padres.
  • Te sientes incómodo cuando tus padres te lanzan indirectas sobre nietos e intentas convencerte de que lo dicen en broma.
  • Las conversaciones sobre guarderías te hacen bostezar.
  • Cuando una madre condescendiente te mira por encima del hombro y te dice “ya te llegará”, sientes ganas de estrangular.
  • Cuando una madre condescendiente te explica que entendió el sentido de la vida la primera vez que dio el pecho a su hijo, puedes oír tus dientes rechinar.
  • Nunca te has planteado que tener un perro es un “paso previo a tener un hijo”. Tienes perro porque te gustan los perros. Y punto.
  • Dormir es una de las principales prioridades de tu vida.
  • En el fondo, sabes que el niño sigues siendo tú.

 

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