La juventud se trata de ser loco, estúpido y con hambre de sexo

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La juventud se trata de ser loco, estúpido y con hambre de sexo, ¿o no?

Quizá algunos estarán de acuerdo y otros no tanto, pero es menester admitir que un gran porcentaje de la población juvenil a nivel mundial se ha dedicado a freír sus cerebros con el consumo excesivo de drogas, a maltratar su cuerpo a través de bestial sexo sin protección y a poner en juego su futuro sin tener la más mínima preocupación. No me malentiendan, no se trata de un discurso mojigato a favor de una vida puritana; sin embargo, como en todo, hay niveles; que es una realidad que los excesos no nos pueden traer nada bueno, y que un estilo de vida desmesurado no va a terminar nada bien.

Soy partidaria de que, especialmente como jóvenes, debemos vivir todo tipo de experiencias por lo menos una vez en la vida. De otra manera, ¿cómo construimos nuestro propio criterio?  ¿cómo decidimos qué nos gusta y qué no, qué es correcto y qué no lo es tanto? Está bien que nuestros padres nos inculquen los valores y principios que rigen a la familia; no obstante, eso no significa que no podamos concebir nuestra propia ideología, retomando quizás aspectos de la educación que recibimos, pero también del entorno. Esto no sólo nos convierte en personas con la capacidad de discernir, sino que de alguna manera nos hará sentir libres, pues no nos estamos doblegando ante un sistema con el que no concordamos.

“Live fast, die young and leave a good-looking corpse!”

Esta esencia de la juventud, loca y desenfrenada, osada y de alguna manera vacía, fue capturada bajo la lente del fotógrafo Igor Samolet en su serie “Be happy!”, que muestra las crudas imágenes de un grupo de jóvenes en un pequeño poblado de Rusia.

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Igor se sintió profundamente atraído por el grupo de jóvenes veinteañeros por su manera de afrontar la vida: despreocupada e irresponsable. Samolet encontró la manera de inmiscuirse en la pandilla y curiosamente, fue muy bien recibido; sin embargo, su deber como fotógrafo era no juzgar su comportamiento y en el momento que detectara el menor rastro de desaprobación, debía retirarse, capturando sólo los momentos con que se identificara y pudiera comprender.

la juventudEl fotógrafo ruso encontró en la conducta de estos jóvenes un vacío interminable disfrazado de extraversión. Samolet dice: “Sí, estos chicos tienen padres, fueron a la escuela y después a la universidad, incluso se graduaron. Pero sus familias  no pudieron proveerlos de la motivación para construir un futuro feliz, y es por eso que no quieren pensar en ello. En lugar de eso, han decidido vivir aquí y ahora sin pensar en las consecuencias (…) ignorándolas permanentemente bajo el efecto del alcohol y la celebración”.

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Igor aclaró que no se trata de un proyecto que intente proyectar un drama social, sino que lo que realmente quiere reflejar en sus retratos, son los sentimientos más importantes durante la juventud: la amistad y el amor.

“Su deseo de ser felices está siempre presente”, dice Samolet, y es por eso que eligió tal título (“Be happy!”) para su serie. “Realmente deseo que cada uno de ellos encuentre su felicidad”, expresa el artista,  al contrario de lo que podría parecer una ironía en su muestra fotográfica.

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“Sólo me queda recostarme, mirar al cielo y tener la esperanza de que el futuro de estos chicos será prometedor”.

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