Este científico ha podido desentrañar el misterio que esconde la pintura Renacentista. ¡Sin palabras!

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Cada persona que estudia el arte o está interesada en él, sabe que los siglos XIV–XV fueron de inflexión para la pintura. Este momento representa una mejora significativa de las habilidades del dibujo. Si se compara la obra de este período con los anteriores, parece que los artistas bruscamente comenzaron a dibujar mejor. Este repentino cambio de tendencia en la pintura agitaba las mentes de la humanidad en todos los tiempos, y parece que sólo ahora hemos sido capaces de acercarnos a la pista de cerca.

Una de las personas, que estaba interesada en esta pregunta, fue el historiador de arte y pintor David Hockney. Este hombre no podía dejar de pensar en este fenómeno y decidió dedicarse seriamente en el estudio de este caso. Una vez estuvo mirando el trabajo de Jean Auguste Dominique Engr, el cual había aumentado previamente con la ayuda de una fotocopiadora. Lo que logró encontrar, resultó para Hockney un verdadero descubrimiento. Ademas de que las pinturas lo impresionaban por su realismo, incluso en los más pequeños detalles, este historiador también se dio cuenta de que el estilo luce diferente y le recordaba la obra de Warhol, el cual usaba la técnica de proyección de imagen en el lienzo y en su mayor delineación.

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Y aquí Hockney llegó a la conclusión de que seguramente Engr usó un aparato especial, el cual le permitìa de forma realista transferir las proporciones al papel. Este dispositivo tendría la forma de un prims, la cual se mantenía fuerte en una base, por ejemplo, en una tabla. De tal manera, cuando el pintor cerraba un ojo, el veía su dibujo y cuando abría el otro, la imagen real.

Esta cámara lucida apareció en 1807, aunque la mención de ella data de 1611. Tal vez, los pintores cambiaron otro aparato óptico bajo el nombre de “cámara oscura”? Ya que este aparato fue conocido en los tiempos de Aristoteles. Era parecido a una habitación oscura, en la cual penetraba la luz por medio de un orificio. De esta manera en la habitación aparecía la proyección de lo que se encontraba delante del orificio, pero de forma inversa. El dibujo aparecía borroso, y no existían lentes de tal calidad que puedan mejorar el reflejo.

La sugerencia nos dejó Jan Van Eyck, a través de su obra “el Retrato de los Arnolfini”.

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La pintura fue hecha en 1434, pero sin embargo está llena de piezas pequeñas y muy realistas. Mire al menos el candelabro. Dibujar algo similar sería difícil hasta ahora.

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Basándose en la pintura, el científico llego a la conclusión que el artista llego a una gran precisión gracias a un espejo revertido, el cual luce convexo en la pintura.

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El tamaño de la proyección enfocada era de unos 30 centímetros cuadrados, justamente era el tamaño de las cabezas de la multitud de retratos de la época del Renacimiento.

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Los pintores eran bien pagados en aquella época, y no hay nada extraño que muchos detalles del proceso del trabajo se mantenían en estricta confidencialidad. A los pintores les convenía que sus clientes pensaran que ellos eran capaces de dibujar semejante obra sin ninguna ayuda.

Y ya que la macara oscura tenia espejo, casi todas las personas que aparecen en estos cuadros son zurdas.

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Ya que en el enfoque a veces caía sólo una parte de la imagen, a menudo sufrían las proporciones, cuando trataban de moverlas. Después de que apareció la foto, los artistas tenían menos carga. Ahora eran los fotógrafos quienes respondían por el realismo. Esta historia increíble de David Hockney ha dado un gran paso adelante, no sólo para los historiadores del arte y artistas, sino también para la humanidad en general, ya que el científico pudo responder a la pregunta que cada uno se había planteado alguna vez por qué la obra de los pintores de la época del Renacimiento era tan realista?

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